Navegantes en el Litoral de TOMÉ
Obra de investigación histórica que incluye testimonios y referencias de navegantes de diferentes épocas y nacionalidades, que en su biografía, publicaciones o testamentos hacen referencia del puerto de Tomé, por haber conocido su litoral o haber vivido en él.
El libro incluye textos históricos de Juan Bautista Pastene, Jorge Juan y Antonio de Ulloa, Manuel Amat y Juniet, Basilio Hall, José María Salcedo Carvallo, Recaredo Tornero e Ignacio Serrano Montaner. Se agrega una vista panorámica de Tomé de 1872, de Recaredo Tornero, un fragmento del "Anuario Hidrográfico de la Marina de Chile de los años 1877-1880" y la bibliografía en que se sustenta la obra

BASILIO HALL EN TOMÉ
Funcionario naval británico y viajero intercontinental, nació el 31 de diciembre de 1788 en Dunglass, Haddingtonshire, Escocia. Hijo del geólogo James Hall, inició sus viajes en la armada británica en 1802 a la edad de 13 años, siendo en su época el miembro más joven de la marina real. En 1815 dirigió la escolta que acompañó William Pitt, Conde de Amherst, a asumir el cargo de embajador inglés en China.
Publicó en 1818 una descripción de sus exploraciones que condujo en el curso de su misión por China y Corea. Desde 1820 se dedica a navegar por la costa Pacífica de América.
"El 10 de agosto de 1820 el buque de S.M.B. "El Conway", mandado por mí, se dio a la vela desde Inglaterra, y después de tocar en Tenerife, Río de Janeiro y Río de la Plata, recibió orden de dirigirse a Valparaíso, puerto principal de Chile". Así comienza el libro del capitán Basilio Hall (1788-1844), "Extracto de un diario de viaje a.Chile, Perú, México en los años 1820, 1821 y 1822".
Hasta los últimos meses de 1821, "El Conway" navegó las costas de Chile y Perú, yendo y viniendo entre el Callao y Valparaíso, sin que en su libro se diga palabra alguna respecto de la misión que traía a estos mares.
Entre viaje y viaje, este capitán inglés viajó por el interior de Chile, recogiendo impresiones y noticias sobre las costumbres del país y su situación general, impresiones y noticias que puso luego en su libro.
Después de haber intervenido, en la región de Arauco y Concepción, en la búsqueda y liberación de algunos marinos ingleses y norteamericanos hechos prisioneros por las fuerzas de Vicente Benavides, el capitán Hall zarpó con su barco en dirección a las costas de México.
Su libro, compuesto de diez tomos, fue traducido al español en Chile por Federico Gana G. y publicado en 1906. De esa traducción hemos tomado lo que a continuación se expresa textualmente y que además está incluido en el libro "Chile: 5 navegantes y 1 astrónomo" de] escritor Manuel Rojas.
"De Penco nos hicimos a la vela, a lo largo de la costa, hacia Tomé, bonita caleta situada en un lugar muy pintoresco y rodeada de rocas y árboles gigantescos. En la parte más elevada se divisa una pequeña aldea medio oculta por el espeso follaje de los árboles. Parte de la tripulación desembarcó a alguna distancia de las casas, a fin de pasearse por la playa. Luego llegaron varios habitantes a invitarnos a la aldea, donde nos rodeó una gran multitud de gente que nos ofrecía en venta madera para construcciones.
Mientras terminábamos nuestras compras de este artículo, la luna apareció de repente tras los árboles, acompañada de Júpiter y Saturno; y el aspecto brillante y luminoso de este espectáculo formaba vivo contraste con la obscuridad que antes nos rodeaba. Con gran sorpresa nuestra, uno de los naturales dejó caer a tierra la madera de que venía cargado, y mirando fijamente el cielo nos preguntó que como encontrábamos el paisaje. "Es magnífico", le contestamos. “¡Sí, señor, resplandeciente!”, exclamó, con acento en el que vibraba una emoción igual a la nuestra. Esta observación es de poca importancia, y yo no lo cito sino como una segunda prueba del entusiasmo que demuestra este pueblo grosero e ignorante en presencia de las bellezas de la naturaleza. Este era el primer ejemplo que veíamos de este placer y este sentimiento entre los habitantes de la América del Sur.
A nuestro negocio de la madera siguió otro. Un indio de aspecto feroz se unió al grupo y nos propuso vendernos una carga de vino encerrada en un odre. El vino era de buena calidad, aunque tal vez demasiado dulce; lo compramos a dos peniques y medio la botella, y después supimos que habíamos pagado el doble de su valor, Compramos también siete troncos de árbol de veintiún pies de largo por doce pulgadas de diámetro, a razón de nueve pesos lo que hace que cada árbol valga cinco chelines.
La madera llamada "lingue" es tan buena como la de fresno sirve para la construcción de embarcaciones. También la pagamos a un cuarto más de su valor. Se encuentran también varias otras clases de madera; aquella última, que es la más cara, nos pareció la más durable".
Mas adelante, Basilio Hall hace una descripción general del territorio de Concepción y manifiesta que: "La población es activa e inteligente, el clima delicioso, y el suelo muy fértil produce maíz, la viña, la oliva y excelentes pastos. Los grandes bosques abundan en excelentes maderas para construcciones, en la tierra hay numerosas minas de carbón y de cal. En la costa hay muchos puertos con buenos fondeaderos”
Después de salir de la armada, Basilio Hall se fue a los Estados Unidos, y al volver a Inglaterra publicó un trabajo atacado por la prensa americana: “Viaje por América del Norte en los años de 1827 y 1828”, 3 volúmenes (1829). Desde 1842 hasta su muerte, el 11 de septiembre de 1844, estuvo confinado como enfermo mental en Hospital Naval Haslar de Gosport, Hampshire, Inglaterra.