Variados poetas y poetisas han dejado impreso en sus obras el nombre de TOMÉ y sus alrededores. La más antigua mención es la que hizo don Alonso de Ercilla y Zuñiga, en el Canto II de "La Araucana", donde se refiere al ulmen Lel Tomé, cuando asistió a la asamblea del pueblo araucano, realizada el año 1533, en el sector Ramadilla, actual provincia de Arauco, ocasión en que fue elegido Caupolicán como toqui.
La poetisa Gabriela Mistral, en su libro "Poema de Chile" destaca a Tomé por su condición textil. El libro cuenta la historia de una mujer que retorna a la patria convertida en fantasma. Inicia su viaje en el norte del país, donde encuentra a un indiecito atacameño, un niño-ciervo, con el cual recorre Chile. El libro, obra inconclusa de Gabriela Mistral, fue publicado en 1967, diez años después de su fallecimiento.
A continuación se ofrece una selección de poemas referidos a Tomé

Ulmen Lel Toméen LA ARAUCANA
Alonso de Ercilla y Zuñiga "Tomé y Andalicán también vinieron, que eran del araucano regimiento y otros muchos cacique acudieron que por no ser prolijo no los cuento. Todos con leda faz se recibieron, mostrando en verse gran contento. Despues de razonar en su venida, se comenzó la espléndida comida. "Tomé y otros caciques se metieron en medio de estos bárbaros de presto y con dificultad los despartieron, que no hicieron poco en hacer esto: de herirse lugar aún no tuvieron, y en voz airada, ya el temor pospuesto, Colo-Colo, el cacique más anciano a razonar "Venía tras él Tomé, que sus pisadas seguían los puelches, gentes banderizas cuyas armas con puntas enhastadas, de una gran braza y rrollizas; y los trulos también, que usan espadas, de fe mudable y casa movedizas, hombres de poco afecto, alharaquientos, de fuerza grande y chicos pensamientos". |
ToméGabriela Mistral La marcha se nos ablanda por un coro que no vemos de ritmos que se enhebran con sus agujas los cuerpos y sin saberlo nos llevan con merinos volanderos. Qué lindo cantais telares vuestro eterno jubileo conociendo como Cristo gozo y despedazamiento samarinatos de lana y miguelescos de aceros. Más largo el día, más vivos los carreteles, los émbolos Castor y nutria han cobijo Juan-Peón tirita al viento Quedan lejos los telares pero aún siguen con el viento y que ellos nos van llevando no saben indio ni ciervo. Madejas de santo lino algodones volenaderas lanas en pechugas, lanas de cordero que no venas y el cáñamo de navajas agrias que cortan el viento El indio y el ciervo bien los saben por el husneo yo los manoteo y logro me las gano y me las pierdo |
DichatoAlfonso Mora Venegas Tres sombreros traigo para tus morros y un oído fino ahora que el quitasol ya no gira. Estaba en cama. Leyendo, Cuando una voz me dijo: "anda a verlo, ve a besar su pie desnudo, su arena de reloj sin tiempo". Henos aquí, pues, olvidados del invierno que derrumba sus potros, oyendo, sin perder palabra, la cítara del bardo que sueña en la colina eterna. Va quedando poco tiempo nuestro, sin muchedumbre y sin apuro, tiempo para leer y conversar y andar en la grupa de las nubes, sin mujeres yacentes ni tripulantes ebrios. Al fin solos, amigo. A un golpe de remo quedas de mi casa. Cuando la lluvia arrecie y aleje las músicas bonitas vendré a verte con otros tres sombreros que compraré al océano. |
Puerto de ToméAlejandro Chávez Bork Lejos de ti. Cruzado de emociones y llantos, Huyendo del diabólico silicio de los ruidos. Temeroso del aire. Enfermo de cansancio, Extranjero en mi patria acumulo esperanzas. Detrás del tiempo mueren mis angustias de niño. el ojo de las sombras, el búho, y su graznido. las cobras manejadas por el mar del invierno haciéndose bordados y espumas en la costa. El lúgubre quejido de la boya de la noche: los barcos sin mirada navegando en la lluvia y ese terror tan negro y ese morir tan hondo, que tenía mi puerto en las noches de invierno. Me duelen esas tardes de cholguas relucientes con su regusto fino de perfumado yodo y la fría crueldad del limón poderoso rompiendo sus entrañas con pequeños cuchillos. ...¡Y la rosa sangrienta de los piures en su caverna de marfil antiguo repartiendo su roja geometría su biológico pan y su silencio! Suena tu caracola, viento que amó mi pelo. Sacude el litoral con tu látigo claro vuela a besar las cruces del alto cementerio inaugurando el luto de mis recuerdos. |
Plaza de ToméSamuel Cortes Bruna Moneda brincando en tintineos, Por azulejos albos de la fuente. Estallaron los rosales su perfume Y los tilos murmuraron su sombra. En los bancos ruborosos de esperanzas, el crepúsculo extendió su capa, deshojándose en sones de tristezas. El busto del prócer imponente dio su venia al galope de la noche, incendiando en furiosas estrellas su entorno solitario y triste. En silencio amé a tus ojos preguntando el por qué de mis ternuras. Tú mano descuidada rozó la mía que huyó impaciente estremecida, por los confines de tu plaza misteriosa, en pos de tu nombre claro y sencillo que irá volando raudo, llevado por el viento del olvido. |
CocholgüeBenjamin Silva Mardones Te quemaba el sol en las entrañas como quema el dolor las alas de los pájaros cuando la lluvia azota en sus canciones. Un día, lentamente, hacia el abismo fue cayendo Sobre su antiguo lecho de sal y de misterio Hasta dejar el cielo abierto y necesario. Desde entonces, extraños musgos vistieron de efímero colores tus rocas ancestrales. Naciéronte crustáceos de finas madreperlas y azules caracoles treparon el silencio junto a la boca inmensa de salitres solitarios. Antigua bruma, mezcla de pez y campesino, inquietos tordos y verdes suavidades brotan los pajonales y nalcas primitivas. El aire que sobra a tus pulmones viene sobre gaviotas, en blancas marejadas, cuando la noche presenta sus fantasmas. Y mientras tanto, amor, Yodosos piures; ¡Oh, sol de carne viva! Y la apancora de trenzas como garfios Pueblan mi corazón de mar entristecido. |
Himno a Tomé
C O R O Tomé pescador, Cuidaremos tu límpido cielo
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Romance a Juan Bautista PasteneMatías Cardal Vienes surcando los mares como saliendo de un sueño. Tu sed de vientos salobres abre la ruta del fuego. Prudente y valeroso Juan Bautista Pastene. Del Perú vienes llegando en tu vieja velanave. ¿Qué aventura te trujo (1) aquestos mares lejanos? (2) ¿Qué mensaje de malicia te informa desta tierra. Almirante de la mar, en el puerto de los vientos (3) El gobernador Valdivia acábate de nombrar. Soplaba la primavera verdes arrayanes de agua. El descubría la rada que ahora Tomé se llama. Por mares del sur navega tu sombra sin veleidades Cuando la noche comienza a desplomar soledades. (1) trajo (2) a estos (3) Valparaíso |